Regresa Guillermo del Toro al terruño

Guillermo del Toro, acompañado de sus Óscares, visitó su tierra natal, Guadalajara,  para demostrar que con perseverancia se puede lograr lo que uno quiere.
“Los últimos cinco años fueron muy duros para mí. Yo tengo atragantado el momento actual como mucha gente, falta mucho la esperanza y necesitaba un ungüento para el alma.

“En 2012 empecé a trabajar en La Forma del Agua. Fue una de las películas más difíciles de hacer. Quería que fuera una canción de imagen y luz y color y que hubiera belleza por encima de todas las cosas, porque sí creo que el acto evolutivo del arte es la creación de belleza y misterio”, dijo ayer en una Master Class que ofreció, en el marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara.
Entre el público estuvieron Angélica Aragón, Damián Alcázar y el director Alfonso Arau. También jóvenes estudiantes del Instituto de Ciencias, creadores de stop motion, personas involucradas en la industria del cine y personas que estuvieron desde las 10:00 horas esperando entrar.
Pasadas las 16:00 horas, cuando salió Del Toro al escenario, en jeans y playera gris de manga larga, fue aplaudido de pie y entre los gritos se escuchó un “te amo”.
Durante la charla entre el cineasta y el crítico Leonardo García Tsao seguía llegando público.
“Rara vez se discute el cine en términos plásticos. Hay una capa del cine que no es qué, es el cómo y se sostiene con fe, estilo y huevos. El cine no es química, es alquimia es tomar elementos que transmutas y devuelves convertidos en oro”, explicó.
Al pasar a la sección de preguntas, se levantaron aún más los ánimos. Cuestionaron sobre la estructura del guion y los procesos de la película La Forma del Agua.
La Forma del Agua se hilvana con Hellboy, con El Laberinto (del Fauno)La Forma del Agua condensa, corporiza, redondea las otras nueve (cintas que ha hecho) para mí”, expresó.
Cuando le avisaron que ya era la última pregunta, él pidió cinco más.
También dijo que Guadalajara era una “ciudad bien pinche rara”; recordó el pavimento bicolor y los encantos culinarios, debido a los cuáles, bromeó, está así (con kilos de más).
Estudiantes del Instituto de Ciencias, lugar donde estudió el cineasta, le dijeron que ha sido su inspiración y le pidieron un consejo para los emprendedores; otros asistentes le regalaron una playera que llevaron a su lugar; también recibió dos peluches.
“La mejor educación de cine es hacer cine con compañeros, ver cine”, reflexionó.
“Hay una razón por la que estoy ahorita aquí y es por los jóvenes. Quise venir porque creo que lo único que deja uno de valor es camino. Yo no sé quién es Robles Gil, pero doy la vuelta a la derecha en esa calle. Si en unos años no saben quién soy, pero dejé un camino en el que pueden dar vuelta a la derecha, está a toda madre”.
La Master Class estuvo llena de risas al decir cómo sacaba su ingenio de mexicano en sus procesos y por su manera de expresarse con camaradería y con palabras altisonantes.
Parte del público empezó a abuchear a un asistente al preguntar si apoyaría a los largometrajes de stop motion en proceso, pero Del Toro calmó a la gente.
“El cine en la adversidad, te prepara. (Ganar el Óscar) me ayuda para que haya posibilidad de seguirle y, concretamente, quiero ayudar en el desarrollo de stop motion”, dijo.

(Con información de REFORMA)

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