Protestas y vandalismo

Jorge Escalante

 

Las protestas vividas a lo largo del territorio nacional, y Guanajuato no es la excepción, por el incremento a los precios del combustible, es una muestra clara del hartazgo de la sociedad en las decisiones de sus autoridades.

Sangrar económicamente más al pueblo, lleva a manifestar la inconformidad en carreteras, casetas de peaje, plazas públicas y calles.

La manifestación, es un recurso al que tiene acceso la sociedad para defenderse, para demostrar su enojo, su  molestia, su indignación.

Un derecho que se defiende en la Constitución.

Protestar y exigir la renuncia de gobernantes por medidas que dañan a la sociedad y por considerar que son incapaces de ostentar el cargo, es válido.

Lo que trastoca ese derecho son los actos vandálicos a los que se ha convocado, principalmente en redes sociales, y que contaminan esas protestas legítimas.

No significa que las personas que se manifiestan incurran en delitos, se trata de intereses oscuros que han pretendido desvirtuar esa inconformidad ciudadana con llamados a cometer delitos.

Es claro que el malestar por el alza al precio de la gasolina y diésel creció en todo el País.

Pero pareciera que existe alguna estrategia para poner al pueblo contra el pueblo.

Se busca que las manifestaciones en contra de las autoridades sean rechazadas por la misma sociedad, porque se pretende que estén acompañadas de actos delictivos.

Por ejemplo en León, las protestas se concentraron por el incremento a la tarifa del transporte público que se dio el 21 de diciembre pasado, mucho antes de que el gobierno federal estableciera los nuevos incrementos al costo del combustible.

Las manifestaciones en contra de la acción del gobierno panista que encabeza Héctor López Santillana crecieron, y fue entonces cuando en redes sociales empezaron a surgir cuentas falsas advirtiendo de saqueos en negocios.

El pasado 5 de enero se vivió una psicosis cuando se advirtió de gente que entraría a negocios a robar y entonces los comerciantes se vieron obligados a cerrar, viendo mermadas sus ventas en una fecha significativa.

En Irapuato, se vivió una situación similar el sábado pasado, cuando por las mismas redes se advirtió de actos vandálicos, que sí ocurrieron en algunos establecimientos.

El horno no está para bollos, en el año 2010 el entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y hoy flamante Secretario de Salud, José Narro, advirtió sobre el riesgo de un estallido social, entonces por la creciente inseguridad en el País.

Actualmente no solamente los problemas de violencia se mantienen y aumentan, se suma ahora un conflicto económico derivado del alza al precio del combustible y sus consecuencias.

¿Tendría razón Narro cuando habló del riesgo de un estallido social?, ¿estaremos a la puerta de ello?

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